Comunicado de prensa

LA FEDERACIÓN DE MADRES Y PADRES DE ALUMNOS DE GRANADA CONTINÚA APOYANDO LAS REIVINDICACIONES DE LAS AMPAS DE LA ZUBIA PARA QUE RETIREN A LA EMPRESA IBAGAR DEL SERVICIO DE COMEDOR DE LOS CENTROS EDUCATIVOS DE LA LOCALIDAD

FAPA Alhambra opina que lo sucedido en el comedor del Colegio Público Isabel la Católica de La Zubia, y las denuncias de las familias por la escasez de los alimentos y un servicio deficitario, ha puesto en evidencia que la Consejería de Educación sigue sin definir con claridad quien debe supervisar la calidad del servicio de comedor, en su conjunto, desde los uniformes, pasando por las actitudes y aptitudes de los monitores y monitoras, donde no suele haber demasiados problemas, así como la calidad, la conservación “in situ” y la presentación de los alimentos.

Información relacionada en los blogs del AMPA el Castillo del CEIP Tierno Galván, del AMPA Aljibe Pizarrín del CEIP Al-zawiya y del AMPA Vientos del IES Travenque de La Zubia.

Es cierto que en la Regulación de las Condiciones para las empresas, habla de que es la dirección quien debe llevar a cabo dicha supervisión, en el ámbito de sus competencias para organizar el funcionamiento del centro. Pero deja claro que es la empresa quien se encarga directamente del cobro y el control del uso diario. Algo que antes llevaban las direcciones de los centros o en quien delegasen.

¿Qué ocurre entonces? Pues que una vez la dirección del centro o la persona en quien delegue, también del centro, ha organizado el funcionamiento y el traslado del alumnado al lugar donde está el comedor, no está obligado a estar presente ni de forma diaria, ni de forma ocasional porque no está recogido en ningún documento y aquí, como todos sabemos, no estamos obligados a hacer lo que no se pone explícitamente en la norma. Aunque en la norma, valga la redundancia, si se recoja que por ello se remunerará a final de curso dicha tarea. Por lo tanto, lo que ocurre realmente, es que no hay nadie de la administración educativa que supervise el día a día de los comedores, y que tampoco se les permite a las familias el acceso a los mismos.

Lo que decimos, no es una interpretación interesada del texto, es la conclusión a la que hemos llegado después de ver que en el apartado destinado a la Auditoría de Control, dentro del documento regulador, dice que será el ISE, quien designe a una persona para que ejerza las funciones de inspección y control.

¿Cómo es posible? Ya tenemos una Dirección de centro, que ha de supervisar, organizar y asegurarse del correcto funcionamiento y de que se cumplan todas las medidas de seguridad requeridas previamente. Lo dicen en el mismo documento regulador. Es cierto que le faltarían los conocimientos necesarios para poder hacer un dictamen sobre la idoneidad dietética, aunque lo tendría fácil puesto que las empresas detallan las kilocalorías, los hidratos de carbono, las proteínas que tienen los menús, día a día.

¿A quien se refieren? ¿a la inspección educativa de zona? No puede ser posible, porque ante los últimos acontecimientos que han tenido lugar en La Zubia, la Inspección de zona ha aparecido una vez ocurrido el incidente, pero nadie tiene constancia de que hubiese supervisado los comedores como una rutina de su trabajo.

Por lo tanto, ¿Dónde está la persona que, según las condiciones que regulan a las empresas de catering, es la designada y encargada de asegurarse de que todo va bien en los comedores escolares?. Curiosamente no apareció en la reunión que las AMPAS mantuvieron con la Delegada de Educación de Granada, el Gerente del ISE, el Inspector Jefe y la Inspectora de zona.

¿Se referirán acaso a la supervisora o supervisor de la empresa de catgering?

Todo esto nos lleva a la conclusión de que no hay supervisión ni control ajeno a las empresas y que el descubrimiento de los dichosos “gusanos”, se lo tenemos que agradecer a la niña o al niño que sintió escrúpulos al verlos, porque las monitoras y monitores, tampoco habían mirado la comida cuando la estaban sirviendo.

En el Artículo 62 de los Reglamentos Orgánicos de Centros de Primaria, se dice que en el seno del Consejo Escolar de centro, se constituirá una Comisión Permanente donde, entre otros, tiene que haber un padre o una madre. La función de dicha Permanente, según el ROC, es llevar a cabo todas las actuaciones que le encomiende el Consejo Escolar, a quien posteriormente informará del trabajo desarrollado.

FAPA Alhambra cree que, ante la experiencia que están viviendo familias de La Zubia, sería un buen momento para asignar a dicha Comisión Permanente, la función de supervisar el servicio de comedor. De esa forma no se le impediría a un representante de los padres acceder al comedor escolar, cuando lo estime oportuno, en el desempeño de su responsabilidad.

Se trata de dar transparencia a un servicio que tanto nos preocupa a las familias y que, como se ve, tantos quebraderos de cabeza puede proporcionarnos a todos los sectores implicados. La inspección ha propuesto que se elijan a madres o padres de los Colegios de La Zubia, para supervisar los comedores. Esa medida es buena, pero es transitoria, hagámosla definitiva, démosle un carácter más legal, introduzcámosla en los ROC como una mejora y una garantía de calidad.

Aún reconociendo que las larvas una vez cocinadas no son tóxicas, da un poco de escalofrío pensar qué están comiendo nuestros hijos en los comedores. Según la Consejería de Educación, una dieta saludable, basada en la guía de comedores escolares del programa PERSEO, englobado dentro de la estrategia NAOS, para la población infantil, donde se considera que una ración de carne de entre 50 y 85 gramos de peso neto, antes de ser cocina, un vez a la semana, es suficiente para sostener el correcto desarrollo de nuestros niños y niñas.

Para las madres y padres, para FAPA Alhambra, es un abaratamiento encubierto de los menús que se están ofreciendo en los comedores escolares de Andalucía, queremos pensar que debido al aumento del número de usuarios, encarecimiento de las materias básicas y la falta de incremento presupuestario en base a esta y otras cuestiones en los presupuestos destinados a la educación en nuestra comunidad.

No se puede seguir ofreciendo estos servicios tan básicos para las familias, con dichos criterios. Porque las familias, cada día somos más exigentes con el cumplimiento de las promesas que se nos da desde la administración. No vamos a tolerar que se utilicen subterfugios para eludir la responsabilidad política y social que la Consejería de Educación contrae con las familias cuando pone en marcha un servicio necesario para la conciliación de la vida familiar y laboral.

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